21/2/18

Indestructibles

Recuerdo...
La textura de tus labios suaves.
La negrura de tus ojos profundos... y el brillo de la melancolía depositado en ellos.
Recuerdo el aroma del interior de tus pulmones, de tu dióxido de carbono.
Recuerdo el sonido del roce de mis dedos adictos, por tu epidermis desnuda, herida, vulnerable, mía.
Presentes esfumados atesorados en el pasado. 
Indestructibles, a salvo en su consecuente no existencia.


20/2/18

Nothing is everything.

 The problem is that I can't tolerate feeling FULL.
 Will I be so empty inside that I become intolerant of a feeling of excessive satiety? 
Will I be so comfortable with emptiness?
 Can emptiness weigh so much?
 Nothing is everything, apparently.
 I can't find words to express the feeling of beautiful emptiness that invades me afterwards. 
I need Freshness to put out the flames of the internal burning of the flesh. I feel something like happiness, how will I want to stop doing it?
Poor meat ... So innocent, poor body ... So flagellable, poor soul ... So damaged.
Poor eyes, broken, seem to be consumed by suffering. They have a look so sad, so deplorable, so tired, so red and bleeding.

16/2/18

Visualización.

Escúchame sinestésicamente a través de tus ojos, bien: No, no y no. a nadie le importa tu vida! A nadie le importan nuestras vidas y a la vez a todos les importa nuestras vidas.

 El vouyerismo mi amor, la placentera sensación de la observación constante y permanente, la ilusión del saber, la adicción del ver.
 Exponer ,contar, mostrar, todo consiste en eso.

La imagen. La dulce y turbia imagen personal, con una función primordial, que inclusive emana el oxígeno visual necesario para escalar a nivel social!
Si has sentido lo que te digo, sabes cómo se sentirá.
 Sentido común cariño, ¿te suena? 

¿Qué vas a hacer con toda esa belleza? ¿Te imaginás poseer tanta? 
¿Qué harías con todo ese poder? Ese , ya sabes... el de la conquista.
 Y no te digo la  la romántica, no no, sino esa estratégica, bélica, la histórica conquista de los hombres, unos sobre otros. La imposición del poder. 

¿Decime qué harías con tanta belleza? 

Es lo único que conmueve el alma de la humanidad, la enrolla, la envuelve, la mastica y la devuelve blanda, vulnerable e incorporea, permeable y penetrable, depravable, gobernable, manipulable, digerible.

Comete a los otros. Cometelos a ellos, que te comen con sus ojos. Porque nada es más poderoso. ¿Qué vas a hacer cuando tengas toda esa belleza? Vas a ser imparable.

Qué adicción. Qué rico. Qué placentero. 
Qué necesario se vuelve ver el incremento del placer visual de la propia percepción. 

Un dejo de comodidad visual, leve, liviano, volátil, pasajero... Corto y catártico como un suspiro, que muere tan joven. 

En cambio, la pesadilla. Oh, la perturbación. Qué palabra más exacta, tan específicamente precisa para describir esa sensación de algo constantemente repetitivo que gasta todas sus energías en atormentar mentes con heridas abiertas sangrando.
 Qué nociva. Imperturbable, imperecedera, longeva. 

Alfa y Omega, sin principio ni fin, el origen. Eterna, infinita.

¿Llegará el día en el que los polos de la tierra se inviertan ,y así, la comodidad visual logre perdurar invencible, invicta, ganando para siempre el premio mayor -(el de la permanencia que genera  una existencia consistente) por sobre la pesadilla? Algún día será al revés?

¿Qué harías con tanta belleza, el día que los polos de inviertan?


26/12/17

Mi demonio


Desde lo  más recóndito de mi cerebro acude una llamada.
La necesidad de llenar vacíos para evitar sentir carencias, se ha extendido por fuera de lo meramente metafísico.
El cerebro solo se enfoca en satisfacer sus deseos más oscuros, olvidando la fragilidad del cuerpo. Me pide más.
El deseo insaciable, hijo de la locura más inestable, no comprende que jamás será anulado. Mi mente se vuelve su cómplice. Copulan, se alimentan mutuamente, me abandona el instinto de preservación de la vida. Ya nada importará después. Mi cuerpo ha perdido la batalla, he invocado sin querer a mi demonio seductor personal, hermoso, con la forma de una mujer despampanante, de clavículas marcadas y lágrimas tibias decorando sus ojos. La he extrañado. Ella también a mi. Me abraza.  Moja mis manos, toma mi cara y me besa en la boca. Mete su lengua hasta mi garganta, dándome un beso tan excitante que no conozco placer semejante. 
Me roba el interior, intenta vaciarme. Moja mis ojos tristes, humedece mi nariz sin oxígeno, lástima la carne de mis manos... 
Yo pierdo porque estoy enamorada. Me entrego, amo entregarme. Hemos hecho el amor tantas veces,  visceral y oscuro, inmoral y compulsivamente. Sus caricias sobre las heridas abiertas que tengo, me generan un suave y delicioso alivio. Juntas podemos volver el tiempo atrás. Me lo da todo y me lo quita todo, pero entiendo que  deba hacerlo. Es su deber. Sé que me ama.
Estoy enamorada pero también aterrada...
Solemos pelear.  Por momentos no quiero devolverle lo que me cedió para satisfacer mis caprichos, simplemente por debilidad. Entonces ya no es mi dulce amante, si no mi incesante acosadora. Me perturba. Puede lograrlo con suma facilidad. Me dice las palabras más horribles que pueda escuchar, se mete por mi boca a mi interior y sopla hasta inflarlo y hacerme creer que voy a explotar.  Si la ignoro, me persigue todo el día y aparece en el espejo en forma de pesadilla para recordarme que no cumplí con parte de  nuestro trato. Me mira desde el otro lado, con los ojos llenos de lágrimas, recordándome que la traicione, y no le permiti que se alimente.
 Su dieta consiste en ingerir, como plato principal, todas mis fuerzas vitales, mientras que para el postre se reserva mi estabilidad psicológica. 
El nivel de posesión del que toma partido, nos sumerge en una relación enfermiza donde los acuerdos deben cumplirse, o se da lugar a la tortura infernal. Mientras no desafíe su autoridad, es la presencia más dulce y maternal, acogedora, misericordiosa y cálida que conozco. Siguiendo las reglas, sin hacerla enojar, se ve completamente  hermosa, me sonríe radiante, liviana, limpia, en paz consigo misma. De lo contrario, queridos amigos, puede ser el demonio más cruel y horrible que uno pueda presenciar. Llorando, gritándome, rasguñandome, clama mi atención para demostrarme como se muerde los dedos mientras me mira con unos ojos desorbitados y prolifera una risa enfermiza, sus enormes dientes se vuelven puntiagudos y una aureola negra aparece alrededor de su mirada. Sus enormes garras atraviesan mi esófago y mi estómago, desgarrando la carne trémula de mi interior, mientras sus diabólicos lamentos y sollozos inundan mis oídos para generarme locura. 
Ella es hermosa y posesiva. Aterradora y perfecta.



31/10/17

Por momentos o lapsos de un presente perturbado

Por momentos me desespero. Caigo en un túnel infinito de pensamientos tristes y una aguerrida melancolía.
La melancolía, ese refugio de vapor y polvo, de humo de un presente que ya combustiono y se consumió, como una rama abrasada por el fuego... Cenizas, si me imagino físicamente a la melancolía, podría describirla como un pequeño microclima  de otra dimensión, incorpóreo pero a la vez atmosférico. El clima ahí dentro es lluvioso pero cálido, el vapor moja pero es suave y tibio al tacto, casi como estar dentro del útero, la humedad, el rocío, las gotas flotando dentro, ese extraño líquido amniótico de paz mezclado con humo de cigarrillos nerviosos muertos en momentos de melancolía... Niebla. Gris, blanca, suave, infinita y cegadora niebla. Habría mucha.
La melancolía también suena a notas de piano o a carcajadas y sonrisas que no volverás a escuchar. Suena a palabras, y voces que ya no existen... Suena, sabe, huele a pasado, a presente esfumado.  
Cuando pienso en ella terminó en ese estado de nostalgia. Melancolía y nostalgia. Se alimenta de tus pensamientos y tus recuerdos, mientras más emociones involucradas más nutritivos. Más crece. Se desarrolla. Consume. Se alimenta de tus pensamientos.
Pero decía, antes de que mi pequeña melancolía me atrape por un momento, que a veces caigo en esos pozos infinitos de desesperación... Pero después tengo conciencia. Entiendo. Acepto. Doy por sentado lo obvio. Vuelvo en sí. La mente se me aclara y me doy cuenta de algunas cosas. Que después olvido, se consumen, son pasado, y caen en el mundillo melancólico. 
Muy pocas veces he comprendido realmente todo, y siempre tengo la sensación de comprenderlo todo. Soy una ambigüedad, una disociación en sí misma.

3/7/17

Broken

Parece que el destino no quiere regalarme bienestar. Sos mi mayor lección, esa que siempre siento que no podré superar, aprender, o atravesar. 
 Siempre pienso que no me falta nada más, que con vos en mis días todo tiene un sentido diferente, todo se manifiesta más atractivamente... 
Me muero por ser feliz a tu lado, aunque quizás no muero y solo nazco, nazco desde las estrellas para encontrar tu abrazo. 
Quisiera saber qué esto que venimos construyendo hace rato, por fin ha crecido y madurado, que cuando camina ya no se lástima  tanto.
 Quisiera tener la garantía de que siempre miraré tus ojos profundos. 
Todos mis días están llenos de espera, de incertidumbre, de malestar, de sueños donde lloro y no importa mi sufrir, de deseos truncados y cobardía extraordinaria, de orgullo infeliz y desesperanza garantizada... 
La lección que me toca con vos es la más dura, odio como amo. Odio como mi amor no  basta ni satisface, odio como siento, odio lo que  hago pensar, odio los problemas que nunca terminan de estar, odio el malestar que soy capaz de gestar...
 Una gran parte de mí, se marchita cuando temo no tenerte más, -mi ser en su totalidad- la necesidad me envuelve en su saco gris de polvo asfixiante, deseando salvarme diciendo tu nombre, mirando tu cara, tu alma. 
Me muero por abrazarte y tenerte cerca de mi corazón, para que sigas siendo parte y causa de mi respiración.
 El amor es muy fuerte, y sin embargo insuficiente. Nos enseñaron a idealizar, a esperar, a aspirar encontrar...   
Encontrar una media naranja, una mitad ideal, gracias a un mito perverso que nos dice que somos seres incompletos, inacabados, infelices e inútiles...
 Idealizar al otro, pretender que encaje con una expectativa personal, buscar esa pieza del rompecabezas con el que te tentó la sociedad, odiar lo que es diferente a lo esperado. 
La lección que me toca con vos es la más dura. Enfrentar la realidad que da lugar a un campo infinito de malestar en tu ausencia, a veces en tu presencia.
 Un fantasma de nostalgia me abraza todas las mañanas, un tirano del miedo me dicta palabras que me rebanan el alma. 
La lección que me toca con vos es la más dura, y dudo poseer la capacidad de salir victoriosa de esta batalla de emociones y sentido existencial. 
Ojalá pudieras meterte en mi mente, ver lo que habita y lo que siente, ver las pesadillas y abrazarme para que nunca sienta que pueden atravesar la barrera onírica e instalarse en la vida. 

1/3/17

In my darkest hour

No estás en  mi hora más oscura, cuando la desesperación me consume, cuando ya se me pierden las esperanzas, cuando mis glándulas no pueden fabricar más lágrimas... Tu amor era tan pobre y moribundo que unas palabras de mi parte o un tenue cambio de planes terminaban de arrancarlo de tu ser. Cuesta aceptar cuando el sentimiento más importante de todos muere en el otro, y sigue vivo en uno. Mi amor intenta sacar la mano de la tumba, se pierde en gritos desesperados por ser oído. Nadie escucha, está enterrado vivo, asfixiandose. Porque estar sepultado y muerto como el tuyo no molesta ni se siente, como cuando está enterrado vivo. Cuando morirá? Ojalá sea pronto, una agonía así a veces suele ser eterna. Angel de la muerte, dulce angel negro de la noche, escucha sus sollozos y liberalo de su tormento.